¡Amistad es poesía!

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Cuando la noche se hace más lenta y perezosa, brotan en mí los más inquietos poemas , buscando aire, para desahogarse, cual burbuja de jabón desprendiéndose del agua para viajar con rumbo al horizonte. Tal vez sea una cómoda manera de soltar el sentimiento que palpita dentro de una, quién sabe... Lo cierto es que en la oscuridad de mi habitación, veo flotar imágenes, coloridas, delicadas, perfumadas, deseosas de que mis sentidos las transformen en palabras, pero no en palabras sueltas, sino en racimos de versos, pincelados con metáforas románticas, cual silencios deseosos de gritar a los cuatro vientos cuán imprescindible es el amor. Nada más sublime ni mejor recompensado que el abrazo de dos almas que transitan un mismo camino. Cada paso es una estrella que se descuelga del firmamento para recobrar el brillo de la verdadera amistad, un beso húmedo de labios del rocío para sellar ese sentimiento en la simpleza de una flor, un sonido que ruge tan fuerte como el mar en las tempestades, un gesto que atesora, más allá de cualquier premio, pues con toda la fuerza, el amor, la música, el brillo de dos seres que se atraen, es más fácil encontrar la salida. No existen laberintos que encierren el poder de la palabra, y no existen barreras, ni fronteras para el lenguaje de dos corazones que laten a la par, con la intensidad de las campanas, con la luminosidad de los astros, juntos, al compás de los sueños que despiertan a flor de piel y se sueltan para viajar con las alas del viento.
Esta noche nació un nuevo poema, porque nuestros pasos dejaron una marca imborrable, la impronta de un lazo indestructible, envuelto con un manto de voces aromatizadas que hacen eco a la distancia y perfuman el aire a su paso. No importa si es en prosa o es en verso, lo que importa es la certeza del sentimiento.
¡Amistad es poesía! Al menos así lo siento, porque los versos descansan en algún lugar y en el momento menos pensado, nacen para pintar el aire de imágenes y colmarlo de sonidos, en medio de la más intensa oscuridad, así sea en la intimidad de mi habitación o en las páginas del libro de nuestras vidas.
De todas maneras, el espacio no cambia el sentido, ni se necesita perfeccionar la métrica, ni perseguir un mismo ideal para llamarse amigos, porque nace naturalmente y confluye cuando las manos se entrelazan y conviven compartiendo versos que perdurarán en el tiempo.

Por ello, desde mi corazón lleno de poesía y de amigos que también lo son, puedo gritar a los cuatro vientos que ellos son mi motor, mi poesía, mi luz, mi pasión al escribir.

¿Qué mejor?

Claudia Beatriz Felippo

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Comentarios

Siempre tus letras envuelven la magia poética de la amistad y el amor.


gracias por escribir tan lindo!


feliz año!!


Marcela

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